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    DEVOTIONALS • November 07, 2025

    Piedras de Recuerdo

    By Millie Moya

    Piedras de Recuerdo - Ebenezer 712

    Apertura

    En mi patio hay tres piedras que para otros no tendrían mucho sentido. Piedras lisas de río, un pedazo de ladrillo de un edificio viejo, incluso un trozo de concreto de una banqueta donde una vez me senté a llorar. Para un visitante, podrían parecer basura o restos sin valor. Pero para mí, cada piedra cuenta una historia—no siempre de victoria, pero sí siempre de presencia.

    Tal vez tú también tienes tu propia colección de “piedras”, ya sean físicas o simbólicas: lugares, momentos, recuerdos que susurran: “Aquí estuvo Dios”. No necesariamente: “Dios arregló esto” o “Dios me dio lo que pedí”, sino simplemente: “Dios estuvo aquí”.

    Fundamento Bíblico

    “Luego Samuel tomó una piedra y la colocó entre Mizpa y Sen. La llamó Ebenezer, y dijo: ‘¡Hasta aquí nos ha ayudado el Señor!’” — 1 Samuel 7:12

    “Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.” — Salmo 103:2

    Reflexión

    Cuando Samuel levantó esa piedra, Israel no vivía un cuento de hadas. Habían sido derrotados, estaban dispersos, quebrados. El arca del pacto—el símbolo mismo de la presencia de Dios—había sido capturada por sus enemigos. Durante veinte años vivieron con el dolor de lo que parecía abandono. Pero ese día, algo cambió. No porque todo estuviera bien, sino porque se encontraron con Dios justo en medio de su quebranto.

    Samuel no esperó a tener victoria total para levantar su piedra. La puso ahí mismo, en medio de la historia, y declaró: “¡Hasta aquí nos ha ayudado el Señor!” Hasta aquí.

    Dos palabras que reconocen el camino y también lo que aún falta. No afirman que todo ya se resolvió, ni que todas las preguntas tienen respuesta. Solo dicen: “Mira hasta dónde hemos llegado. Mira quién ha estado con nosotros”.

    Yo levanté mi propio Ebenezer en una habitación de hospital, abrazando a mi hija a quien nunca vería crecer. No porque entendiera el porqué, sino porque incluso en ese momento tan sagrado y tan roto, supe que no estaba sola. La piedra que cargo de ese día no representa la respuesta que quería—representa la Presencia que me sostuvo cuando no tenía respuestas.

    Tu Ebenezer también podría estar en un lugar de pérdida. O quizás se encuentra en un momento de gracia inesperada: una puerta que se abrió cuando creías que todas estaban cerradas, una amistad que llegó cuando la soledad parecía tu única compañía. El lugar no importa. Lo que importa es que supiste reconocer lo sagrado en lo cotidiano, lo eterno en lo temporal, lo divino en lo difícil.

    Reto de Aplicación

    Esta semana, levanta tu propia piedra de recuerdo. Puede ser literal:

    • una piedra que pongas en un lugar especial
    • una foto enmarcada
    • un versículo que escribas y coloques donde lo veas seguido

    O puede ser simbólico:

    • un momento cada mañana donde recuerdes una forma específica en la que Dios se ha hecho presente en tu historia
    No esperes a que todo se resuelva.
    No esperes a que todas tus oraciones tengan la respuesta que soñabas.

    Levanta tu piedra ahí mismo donde estás y declara:
    “¡Hasta aquí me ha ayudado el Señor!”
    Piedra de recuerdo — Ebenezer

    Oración Final

    Señor, ayúdanos a verte tanto en nuestras victorias como en nuestros valles. Danos ojos para reconocer tu presencia, incluso cuando no entendemos tu plan. Gracias porque tu ayuda no siempre se ve como rescate—a veces se ve como compañía. A veces se ve como fuerza para seguir cuando no podemos más.

    Ayúdanos a levantar piedras de recuerdo no solo por los momentos que tuvieron sentido, sino por aquellos en los que Tú te revelaste de formas que valieron más que cualquier explicación.

    Hasta aquí nos has ayudado. Y confiamos en Ti para lo que viene. Amén.

    Para tu Corazón

    “Hasta aquí nos ha ayudado el Señor.”
    No porque la historia terminó, sino porque Su presencia está en cada capítulo.