FREE U.S. SHIPPING ON ALL ORDERS

    El artículo ha sido añadido.

    DEVOTIONALS • November 18, 2025

    Impulsada por el Recuerdo — Encontrando Fuerza a Través de la Fidelidad de Dios

    By Millie Moya

    Impulsada por el Recuerdo — Encontrando Fuerza a Través de la Fidelidad de Dios - Ebenezer 712

    Apertura

    Tengo una amiga que lleva en su celular una lista que llama “Evidencia”. No es evidencia para un juicio, sino evidencia de la fidelidad de Dios. Un lugar para estacionarse justo cuando iba tarde y estresada. La fiebre de su pequeño que bajó justo antes de correr a emergencias. Un mensaje de texto de una amiga en el día exacto en que más necesitaba ánimo.

    Cosas pequeñas, en su mayoría. Pero cuando el desánimo le susurra que Dios no la ve, saca su teléfono y lee. “Necesito la evidencia”, me dijo una vez. “Cuando todo se siente difícil, necesito pruebas de que Él sigue siendo bueno”.

    Eso es lo que realmente es la perseverancia. No se trata de fuerza sobrehumana ni de optimismo inquebrantable, sino de elegir recordar, aun cuando olvidar parece más fácil.

    Fundamento Bíblico

    “Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.” — Salmo 103:2

    “Corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe.” — Hebreos 12:1-2

    Reflexión

    David no escribió el Salmo 103:2 desde una cima emocional. Este es el mismo David que habló de enemigos persiguiéndolo, de sentirse olvidado por Dios, de sus huesos debilitándose. Él sabía lo que era cuando las circunstancias gritaban más fuerte que las promesas. Por eso tuvo que ordenarle a su alma: “no olvides”.

    Perseverar no es solo avanzar, sino avanzar recordando activamente. Es repetirnos los beneficios de Dios cuando lo que vivimos parece lo contrario. Es aprender a reconocer evidencias de su bondad, incluso cuando los titulares de nuestra vida digan otra cosa.

    Pero aquí está lo que he aprendido: los beneficios de Dios no siempre se ven como esperamos. A veces, su beneficio es simplemente darnos fuerzas para atravesar un día que pensábamos que no íbamos a sobrevivir. Otras veces es una amiga que llega con un helado y sin necesidad de hablar. Es la paz que nos envuelve en una sala de espera, o la luz de la mañana después de una noche interminable.

    Cuando sostuve a mi hija por primera y última vez, no podía ver beneficios. Esa palabra me parecía casi ofensiva. Pero ahora, en el largo después de esa pérdida, puedo ver cómo, incluso en ese momento tan sagrado y devastador, hubo destellos de gracia: la enfermera que se quedó después de su turno para ayudarnos a crear recuerdos, la ternura inesperada de mi esposo, y los cuidados de mis padres y hermanas, cómo el duelo me enseñó a recibir amor en lugar de solo intentar darlo.

    No fueron beneficios que yo hubiera elegido. Pero fueron beneficios al fin—evidencia de que, incluso en el valle de sombra de muerte, la bondad y la misericordia me seguían.

    Reto de Aplicación

    Esta semana, comienza tu propia colección de “Evidencia”. Puede ser una nota en tu celular, un frasco donde pongas papelitos con recordatorios, o simplemente un ejercicio mental donde nombres un beneficio cada mañana.

    Busca beneficios en lugares inesperados:

    • El compañero de trabajo que te cubrió cuando lo necesitabas
    • La forma en que tu cuerpo te sostuvo en un día difícil
    • Un abrazo que necesitabas
    • Una foto enviada por tu amiga de la puesta del sol
    • La gracia para pedir perdón o perdonar
    • Una noche de buen descanso después de muchas sin dormir
    Cuando pensamientos o situaciones te hagan sentir que Dios se ha olvidado de ti, saca tu evidencia.
    Deja que el recuerdo alimente tu perseverancia.
    Que los beneficios que ya has recibido te impulsen hacia los que aún están por llegar.

    Oración Final

    Padre, enséñanos a ser recolectores de Tu bondad. Cuando el desánimo nuble nuestra vista, aclara nuestros ojos para ver los beneficios que a veces pasan desapercibidos. Recuérdanos que perseverar no es solo avanzar, sino avanzar mientras te alabamos. Danos la disciplina de no olvidar—no solo los grandes milagros, sino las misericordias silenciosas, las pequeñas gracias, la evidencia diaria de que estás cerca. Ayúdanos a correr nuestra carrera con los ojos puestos en Jesús, impulsados por el recuerdo de todo lo que ya has hecho y la fe en todo lo que aún harás. Amén.

    Para tu Corazón

    La perseverancia es el recuerdo en movimiento—una colección viva de la bondad de Dios mientras corremos la carrera que tenemos por delante.