FREE U.S. SHIPPING ON ALL ORDERS

    El artículo ha sido añadido.

    DEVOTIONALS • December 06, 2025

    Luchando Por Recordar

    By Millie Moya

    Luchando Por Recordar - Ebenezer 712

    Apertura

    La voz empezó siendo suave. Solo un susurro en medio de una temporada difícil: “¿Dónde está Dios en esto?” Pero los susurros crecen cuando estamos cansados. Pronto se convirtió en un comentario constante en cada decepción, en cada oración sin respuesta, en cada puerta cerrada: “Si a Dios realmente le importaras, esto no estaría pasando. Si Él fuera realmente bueno, las cosas serían diferentes.”

    Tal vez conoces esa voz. Esa que toma tu dolor presente y lo usa para reescribir toda tu historia con Dios. La que te hace dudar, no solo de lo que estás viviendo ahora, sino también de si todo lo bueno que experimentaste antes fue real o solo ilusión.

    Es ahí cuando “no olvides” deja de ser un recordatorio suave y se convierte en un grito de guerra.

    Fundamento Bíblico

    “Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios: Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión.” — Salmos 103:2–4

    “Recordaré las obras del Señor; sí, haré memoria de tus milagros de antaño. Meditaré en todas tus proezas y consideraré todas tus obras poderosas.” — Salmos 77:11–12

    Reflexión

    En el Salmo 77, Asaf se siente ahogado por el desaliento. No puede dormir. Su espíritu está agotado. Se pregunta si Dios se ha olvidado de ser compasivo, si su amor ha fallado para siempre. ¿Te suena familiar?

    Pero algo cambia en el versículo 11. Asaf toma una decisión: “Recordaré.” No dice “me dan ganas de recordar” ni “es fácil recordar,” sino: “Lo haré.” Es una elección hecha a pesar de cómo se siente, no por lo que siente.

    Ahí es donde se vuelve real el “no olvides.” No se trata de tener una memoria perfecta ni de nunca luchar con la duda. Se trata de elegir recordar cuando todo en ti quiere olvidar. Se trata de pelear por la verdad cuando los pensamientos de desaliento pelean por tu atención.

    Y sí, esos pensamientos a veces no se equivocan sobre nuestras circunstancias. La vida sí puede ser dura. Las oraciones sí pueden parecer ignoradas. Y Dios sí puede sentirse en silencio. Pero esos pensamientos se equivocan sobre el carácter de Dios. Y se equivocan sobre tu historia con Él.

    Cuando mi mundo se vino abajo, esos pensamientos me dijeron que todas las veces que sentí la presencia de Dios fueron solo ilusiones. Que sus promesas eran palabras bonitas sin peso. Que fui ingenua por creer que a Él le importaba. Pero el “no olvides” se volvió mi arma contra esa narrativa. No porque pudiera explicar mis circunstancias, sino porque podía recordar su carácter: el mismo ayer, hoy y siempre.

    Tuve que luchar para recordar cómo me sostuvo en otras temporadas difíciles. Tuve que luchar para recordar su ternura en los detalles más pequeños. Tuve que luchar para recordar que sus beneficios no siempre se ven en el presente— a veces solo se entienden mirando hacia atrás.

    Reto de Aplicación

    Esta semana, cuando los pensamientos de desánimo quieran reescribir tu historia con Dios, pelea con recuerdos específicos:

    • 📝 Haz una lista de “Contraataque” — Escribe momentos concretos en los que experimentaste la bondad, provisión, consuelo o presencia de Dios. Sé detallada. No solo pongas “Dios proveyó,” sino: “Dios proveyó cuando Norma trajo cena el martes y yo no podía ni pensar en cocinar.”
    • 🧘 Practica la disciplina de meditar — Cada día, toma unos minutos para pensar activamente en la fidelidad pasada de Dios. No solo lo leas; piénsalo, déjalo reposar en tu corazón y dale espacio.
    Cuando el desánimo susurre, responde con memoria:
    • “A Dios no le importas” → Recuerda cuándo mostró su cuidado.
    • “Dios no escucha” → Recuerda cuándo respondió (aunque no fue como esperabas).
    • “Dios te ha olvidado” → Recuerda cuándo su presencia fue inconfundible.
    • “Nunca pasa nada bueno” → Saca tu evidencia de la semana 2.

    Recuerda: No estás tratando de convencerte de que las cosas difíciles no duelen. Estás luchando para no olvidar que las cosas difíciles no son toda la historia.

    Reto de Aplicación

    Oración Final

    Señor, cuando los pensamientos de desánimo quieran atacar nuestra memoria, danos fuerza para pelear con la verdad. Ayúdanos a recordar no solo lo que hiciste, sino también cómo se sintió tu presencia en esos momentos. Cuando las circunstancias actuales nos quieran convencer de que has cambiado, anclanos en la verdad inmutable de quién eres.

    Enséñanos la disciplina de recordar—no como una forma de negar el dolor, sino como una forma de resistir la desesperanza. Tú eres el mismo Dios que nos ha traído hasta aquí. Y eres el mismo Dios que nos llevará hasta el final.

    Ayúdanos a no olvidar. Amén.

    Para tu Corazón

    “No olvides” no es nostalgia pasiva—es guerra activa contra las mentiras que quieren robarte tu historia con Dios.